Una Coca Cola en mi escritorio, por favor.
Colecciono latas de Coca Cola desde el 2002. Debo tener cerca de 300 latas, 150 botellas, recuerdos, letreros y todo lo que se relacione a la marca. Sin embargo la colección tiene algo especial: Todo debe ser regalado. Así fue como con el pasar del tiempo tengo latas de distintas partes del mundo: Tailandia, China, ediciones especiales de las Olimpiadas, copas del mundo, latas que se convirtieron en carritos y la lista podría seguir por varias líneas más. Ha sido complejo ir encontrándoles espacio a todas en mi casa y ponerlas en lugares seguros ahora que Bianca anda construyendo castillos e historias por ahí. Cuando me han preguntado por qué mi insistencia con la colección, mi respuesta siempre ha sido “Cada lata, una historia”. Hasta fan page me hice y es que es bonito cuando alguien que ha estado de vacaciones o de viaje por algún lado del mundo regresa y te manda un mensaje o una llamada comentándote que tiene algo para ti. Es bonito cuando, en serio, alguien se tomó el ti...