Esperanza contra toda esperanza



Es muy bonito predicar la esperanza: De un mundo mejor, de que las cosas van a salir bien, de que todo pasa por algo. Es bonito predicar la esperanza en una clase, en una obra social, en un retiro, en una jornada, en un consejo para alguien, etc. 


VIVIR en esperanza es lo realmente complicado: Cuando las papas queman, cuando el problema toca carne, cuando se trata de ti, cuando tú eres el que tiene que tomar la decisión, cuando la esperanza deja de ser un bonito mensaje de facebook y los likes tienen que ser en la vida real.




La primera foto la tomé coordinando un retiro luego de una dinámica. Los deseos son geniales y la visión de hacer las cosas bien también, la segunda la tomé en Arequipa y me hizo recordar algo totalmente ambiguo al primer mensaje… el miedo a la soledad.


Las dos imágenes hacen referencia a la misma persona, Jesucristo. En la primera llena de deseos bonitos, de paz y de amor, al costado de su familia y en una imagen que refleja ternura y seguridad.  En la segunda, el crucificado completamente solo, juzgado, traicionado por patas, condenado a muerte por los mismos que lo aplaudieron cuando puso el pecho para hablar del amor al enemigo.






Bianca, mi hija, me está enseñando a vivir en esperanza.  Su llegada ha sido como un torbellino de emociones para mí. Ando trabajando mucho y sacando aprendizajes a todo. Veo que por las circunstancias de la vida, me ha enseñado a ser ese Pedro en versión 2.0, que se alejó Jesús en la más yuca de todas pero que entendió, luego de un largo proceso de interioridad, que esa negación era clave para comprender el verdadero significado de la palabra misericordia. Cuando Pedro dijo que moriría con Jesús si fuese necesario estaba siendo sincero, sin embargo, negó con vehemencia a su maestro, a su pata, a su yunta, a su salvador.

Lucas, el evangelista, era médico y probablemente es por eso que es el único que hace especial referencia  a la mirada de Jesucristo a Pedro luego de la tercera negación. Puede que haya notado algo al investigar y escuchar este relato, pues no fue propiamente testigo ocular de los hechos. Lo cierto es que con esa simple mirada afectuosa de Jesús, suavizó la zona de tensión y la culpa del Pedro arrepentido, “al comprender la fragilidad humana, Pedro comenzó a ser fuerte”.


Me siento acogido, tranquilo, con más capacidad de ver a las personas con amor, sin juzgar sus actos, intentando entenderlos mejor, con humildad y con caridad, hasta ando sacando mi lado tierno. Con la capacidad de seguir anunciando la radicalidad del Evangelio de Jesús en la Iglesia católica, pero con amor. Dejé de ser ese Piero fariseo que muchas veces juzgó y señaló con el dedo a los pecadores, y comencé a ser un mejor cristiano, sintiéndome acogido por los míos, por la Iglesia, por mi casa.


Sigo buscando la verdad, conversando incluso con personas de otras creencias y posturas, pero enfocándome  más en lo que nos une y no en lo que nos separa. Sigo con la visión de construir un mundo mejor para todos, construyendo la Ciudad de Dios ladrillo a ladrillo. 

Cierro con el inicio: “Es muy bonito predicar la esperanza,  VIVIR en esperanza es lo realmente complicado”. Entre ese ideal y la realidad es donde entra el gran misterio de la Gracia, seamos humildes para pedirla, para poder entender nuestro corazón  y así poder entender que todo tiene un por qué y un para qué.  Pidámosle al Maestro Interior que prenda la linterna y alumbre lo más profundo de nosotros, para así poder conocernos, aceptarnos y superarnos.


La llegada de una niña al mundo, a mi mundo, ha generado todo esto en mí. Gracias Bianca por enseñarme a vivir en esperanza.  Feliz 2014. 


“En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad.” San Agustín


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