La silla
“Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”
El Principito
Hace ya varios años que había dejado de prestarle atención a la silla, creo que me acostumbré a verla llena de ropa o simplemente ahí, arrinconada en una esquina de mi cuarto junto a mi mesa de noche. Ciertamente ha pasado desapercibida porque por su peso y su estilo de construcción... no sirve como silla, o eso pensaba hasta hace algunos días.
La silla no es mía, mi mamá la mandó a hacer al taller de mi tío Lucho hace casi 20 años. Tiene un estilo antiguo, es de color dorada y no soporta el peso de nadie porque fue hecha para ser parte de la decoración de nuestro antiguo departamento de la avenida Arequipa en Lince. En ese tiempo recuerdo que estuvo en la sala y tengo algunas vagas imágenes de haberla visto decorando el cuarto de mi mamá.
Pasaron los años, las mudanzas y los nuevos tiempos. Ahora estoy escribiendo desde un pequeño departamento en San Borja. Todavía conservo muchos muebles de mi época de vivir con mamá y todos han encontrado su "lugar" en este nuevo hogar. Podría aventurarme a decir que todos han encajado salvo la silla. No puedo ponerla en la sala porque nadie se puede sentar y es una sala pequeña, tampoco en la zona de comedor, ni en el cuarto de Bianca porque es frágil, así que el único lugar que le encontré fue una esquina al costado de mi mesa de noche. Creo que encajó como en un juego de Tetris pero no tenía nada que ver con la funcionalidad de mi cuarto. Ahora que lo pienso, creo que la silla fue la que encontró su lugar.
Bianca tiene casi tres años, ya se le soltó la lengua e intuyo que va a ser muyyyyyy conversadora con la gente. El jueves estuvo por aquí, visitamos Lince y le contaba de mi niñez mientras comíamos panes en el Belgravia. Llegamos a la casa y luego de su siesta, vino a mi cama a convencerme para salir al parque y a la casa de los nonitos. Andábamos echados en la cama y de pronto comenzó el siguiente diálogo entre nosotros...
- Papá ... ¿Y esa silla?
- ¿ Qué tiene?
- ¿ Qué hace ahí?
- Mmmmm... no sé. Era una silla de tu abuela Ana, le gustaba mucho.
- ¿ Y la abuela Ana?
- Ya no está por aquí, y por eso tengo aquí su foto. (Le muestro la foto que tengo con mi mamá en su cumple del 2005)
- ¿Y por qué le gustaba esa silla? (Bianca está en la edad en la que pregunta el por qué de absolutamente todo)
- No lo sé, pero como le gustaba mucho la tengo aquí en mi cuarto.
- ¡Ahhhh, ahí se sienta la abuela Ana cuando te viene a visitar!
- ...
Me quedé mudo un rato, sonreí y vi el dibujo número 1 que hizo el Principito, que llevo ahora en la mano derecha y que se resumen en la frase con la que empieza esta historia.
Gracias Bianca, mensaje comprendido.

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