Nuestra última cita


Todavía recuerdo ese bendito martes a pesar de que han pasado catorce años. Salí del Instituto al mediodía para encontrarme con ella, yo invitaba el almuerzo esta vez. A Anita siempre le gustó Miraflores, desde que llegó a vivir a Lima fue el primer distrito donde eligió vivir y a lo largo de su vida, salvo todos los buenos años que pasamos en el departamento de Lince, siempre estuvimos viviendo en Miraflores. Le gustaban el mar, las calles, las tiendas y los parques de allí.

- Nos encontramos en Larcomar para almorzar.
- Voy con Mary, nos vemos en el Tony Roma´s porque tiene vista al mar.

El Instituto Peruano de Publicidad quedaba en San Isidro, así que salí caminando hacia el Olivar y compré un ramo de flores blancas para llevarle. Casaca marrón, polo azul y jean fue mi outfit de ese 20 de setiembre para encontrarme con ella y Mary, una de sus mejores amigas. Tengo el recuerdo de haber estado caminando con una sonrisa de oreja a oreja con mi ramo de flores blancas hasta la misma puerta del restaurante.

- Buenos días señor, ¿Mesa para cuántos?
- ¡Tengo una cita! - Le dije mientras miraba las flores.

Barrí con la mirada las mesas y ahí andaba ella, casaca de corduroy roja y chompita blanca. Avancé rápido y le brillaron los ojos al ver las flores y me mandó un par de buenos apachurres y besos. Estaba feliz de pasar su cumpleaños así. Ella no era de celebrar mucho, con un almuerzo mirando el mar conmigo y alguna amiga era suficiente. Dentro de todo era un poco solitaria, no se si por su genio o porque simplemente así ella lo quería. Creo que por eso yo también soy así con mis cumpleaños y con cualquier celebración. 

Era el 2005, recién habían salido al mercado las cámaras digitales y ella la había llevado al restaurante. Color gris, marca Olympus con una pantalla chiquita que te permitía ver las fotos que habías tomado, toda una novedad.

- ¡Mary tómame una foto con Pierito! - le dijo mientras le alcanzaba la cámara.

Luego de la foto todavía me acuerdo del menú del día: alitas barbecue de entrada y costillas de segundo, siempre con coca cola servida en vaso de vidrio y con hielo aparte.

Cuando terminamos el almuerzo ella sacó la Olympus de la cartera y la puso sobre la mesa.

- Mary, ¡tómame una foto con Pierito porque hoy no he tomado ninguna con él! - dijo sonriéndonos.

Mary y yo la miramos un poco extrañados y yo le dije que ya teníamos foto juntos,  ella se puso terca y dijo que no hasta que le mostré la que estaba registrada en la cámara. De todas maneras nos volvimos a tomar otra más y le cantamos el Happy Birthday. Era la primera vez que algo no andaba bien con mi mamá.

Lo demás es historia conocida, dos meses después le diagnosticaron Alzheimer y empezó un hermoso camino de casi 8 años con ella. Este texto es para recordar ese 20 de setiembre y para empujar un poquito la lucha por prevenir y encontrar la cura de esta enfermedad. Hay muchas cosas que podemos hacer para guardar y preservar los mejores recuerdos de nuestras vidas con las personas que más queremos. Seamos como esa Olympus, no esperemos que sea demasiado tarde.

Feliz cumpleaños allá arriba mami, te quiero mucho.



(Esta foto es la única que tengo con ella en la sala de mi casa)

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Amigooooooo q lindo recuerdo! Un gran beso hasta el cielo para tu hermosa mamita, la cual estoy segura q se siente muy orgullosa por ser un gran hombre yvmas aun un exelentisimo padre.... bendiciones Pierito :-) Yanira

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