La teoría del cisne negro
Conversaba durante la cuarenta con Aldo sobre lo que estaba pasando en nuestros trabajos y sobre cómo tendríamos que adaptarnos cuando pase esta situación en cada uno de nuestros rubros. Yo le comentaba que para nuestros colegios y parroquias todo era incierto todavía, pues son rubros que implican muchos grupos de riesgo y congregan gran cantidad de personas… y a veces la incertidumbre puede ser traicionera si no manejamos bien nuestras emociones.
Aldo trabaja en el rubro de las inversiones (de hecho, lo conocí cuando yo estaba en la facultad de Marketing y él en la de Economía, luego se fue a hacer futuro a Estados Unidos y ha regresado hace poco a vivir a Perú con un MBA de Columbia bajo el brazo) y siempre me ha gustado el análisis que tiene de muchas cosas que nos han ido pasando en estos años. Es una persona que te dirá las cosas de frente y sin anestesia, pero con cariño porque le importas… y a veces necesitamos amigos así.
Cuando le tocó hablar acerca de lo que estaba pasando en su trabajo dijo una frase que dio origen al título de este relato:
- Estamos ante un cisne negro.
Mientras yo tomaba un vaso de Coca Cola con hielo y él agua de su termo me comenzó a explicar la teoría del cisne negro que me dejó varias lecciones para el insomnio de esa noche en cuarentena.
La teoría del cisne negro es una metáfora que describe un suceso sorpresivo que tiene un gran impacto en la sociedad y en la economía pero que luego, cuando se analizan los hechos, dan la impresión de que podrían ser explicables o que se hubieran podido prevenir.
- Es algo que nadie ve venir, pero que puede pasar siempre y es parte del sistema.
Esta respuesta me generó ansiedad mientras me iba tomando el segundo vaso de Coca.
- Estoy anotando este término colorado, tiene que ser el título de lo siguiente que escriba .
Así que me puse a chequear cuáles eran las características de estos cisnes negros y me fui dando con algunas interesantes sorpresas:
1. El suceso es una sorpresa (para el observador).
2. El suceso tiene un gran impacto.
3. Después de su primer registro, el suceso se racionaliza en restrospectiva, como si pudiera haber sido esperado.
Me di cuenta que esa ansiedad que sentí cuando Aldo me decía que estábamos en medio de un cisne negro y que las opciones de vuelta a la “normalidad” eran inciertas ya la había sentido antes en mi vida… y a veces este tipo de conversas nos hacen dar cuenta que todos hemos tenido cisnes negros en nuestras vidas.
Todavía recuerdo mi gran cisne negro de la vida, fue el 27 de diciembre del 2005. Ese (infeliz) día pasaron tres cosas:
a) Mamá se hizo la primera tomografía y le diagnostican la fase 1 del Alzheimer.
b) En el aeropuerto (teníamos una empresa familiar ahí) nos avisaron que solamente operábamos hasta el 31 de diciembre porque habíamos perdido la licitación, mamá y yo sin trabajo.
c) Había terminado el ciclo en el IPP con unas notazas y tuve que salir de la carrera para poder encontrar un trabajo y sostenerme a mí y a mi mamá.
En el insomnio pensaba en las características del cisne negro y las tres aplican a ese 27 de diciembre, incluyendo la manera en la que podría haber evitado cada una de ellas pensando con cabeza fría y con los datos de todo lo que pasó siete años después.
Pienso que un cisne negro duele, que te pone a prueba, que te estrella contra el piso, que te hace buscar dentro de ti ese instinto de supervivencia que tienes bien guardado. Pienso que es durísimo, que no hay terapia, sicólogo o taller de liderazgo que nos prepare para una situación así. Pienso que un cisne negro eres tú de 7 años siendo revolcado por una ola en plena playa El Silencio. Pienso que un cisne negro te cambia y te vuelve más fuerte con la vida, porque te convierte en un sobreviviente.
- Son parte del sistema, siempre van a estar.
Nos toca ser muy fuertes, y tener mucha paciencia. Pienso en cuánta gente está teniendo su propio cisne negro ahora: Nuevos divorcios, peleas entre familiares, crisis financieras, planes truncados, muertes y tantas otras que no puedo imaginar. Estamos ante algo que nadie ve venir. Seamos astutos para poder usar esta situación para crecer, para ser más grandes y ser más fuertes… porque después de esto no volveremos a ser iguales.
¿Cuáles son tus cisnes negros?
Pd: Te dejo algunos links que hablan del cisne negro llamado Coronavirus.


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