Cuando soñé con Jesús (historia verdadera de Cecilia Muñoz)


Un día Jesús me dio uno de los regalos más bonitos que me ha hecho: Soñar con Él.
Siendo una persona adulta, en el sueño fui una pequeña niña y lo vi aparecer con una túnica blanca, su pelo era largo, castaño y ondulado;  tenía barba larga y bigote así como lo conocemos en las imágenes de películas, estampas y en la famosa Sindone de Turín.

Muy contento me tomó de las manos y comencé a dar saltos y volteretas, tal como lo hacía con mi padre en la vida real. Me cargó sobre su espalda  y solo reíamos y reíamos hasta que su túnica se llenó de polvo, de ese polvo casi rosado que yo pensaba existía en Belén. !Para mí, era una prueba de que era Él!
Jugábamos en un patio con paredes blancas y piso de tierra casi color ocre. No habló, no era necesario que lo hiciera! Luego, al terminar de jugar, se lavó las manos en un caño pilón, como decimos en Arequipa.

La noche anterior yo le había pedido oír su voz, estaba con esa idea desde hacía tiempo ...fué en una reunión de oración con un grupo de amigos en San Borja, de repente muchos de ellos tendrán la oportunidad de leer esta nota y tal vez lo recuerden, le comenté a Jorge G. que quería oír la voz de Jesús!!!
Esa noche Jesús se hizo presente en mis sueños, me demostró el gran amor de un padre a su hijo, el amor puro, donde no son necesarias las palabras, solo las miradas, el contacto, la confianza y la alegría.

Desperté segura que no fue un simple sueño, fue un encuentro real con mi salvador, al que había decidido entregarme por completo meses antes de tener este sueño, lo hice tendiéndome en el piso, con la cara boca abajo y los brazos estirados en forma de cruz, quería sentir lo que sienten los hombres cuando son ordenados sacerdotes, y me sentí con mucha paz y feliz, yo diría que me sentí liberada, plena y tuve la seguridad de verlo todo muy claro desde ese momento.



Después de esta experiencia las cosas fueron cambiando, sentí que seguía siendo libre pero más feliz, veía todo lleno de luz y claridad, ahora no dejaba pasar un detalle, no estaba distraída y me sentía feliz al ver todas las pequeñas y grandes cosas que el creador hizo para nosotros, me alegraba con el canto de las aves, admiraba la belleza de las flores, me quedaba estupefacta al ver la creación de Dios: mares, montañas, ríos, las flores y sus olores, los bellos animales,etc. Sentí en el pecho como una llama ardiendo, !era felicidad!

 Desde ese momento, no pasa un día, por más triste que yo esté,  en el que el canto de un pájaro a lo lejos no me haga sonreír y hacerme sentir feliz aunque sea un momento.
Desde que soñé con Jesús dejé de preocuparme por el dinero, de dónde saldría para cubrir los gastos necesarios en esa época en que aún mis hijos estaban en el colegio, confié en que nunca nos faltaría nada y así ha sido desde entonces hasta el día de hoy.

Se que nos dará lo necesario, ni más ni menos y desde ese momento decidí también nunca más comprar un boleto de lotería… ¿para qué? Tengo mucha Fe, y si algo no se da, por algo bueno será. Dios siempre nos da lo que necesitamos.

Esta noche de Enero del 2012, no tenía idea que iba a escribir esta vivencia para que conocieran lo que hace el Padre por nosotros. Estoy con un dolor en la cadera que no me deja dormir y comencé a escribir casi sin pensar. Solamente quisiera decir que la vida no es toda color de rosa, tengo muchos amigos y familiares muy enfermos, mucha gente ora por ellos y por sus familias, para que dentro de todo tengan la paz y la fuerza necesaria para asumir esos procesos y le den un sentido a su vida aprovechándola al máximo.
Valoremos los momentos más importantes, sin dejarlos pasar, gozando cada minuto y viviendo a tope sin distraerse con lamentos inútiles de los que no se obtiene nada positivo.

No crean que estoy todo el día saltando y bailando en una pata, nada de eso. Tengo mis buenos y malos momentos como todos, algunos “achaques” que van en aumento por mi edad, pero les puedo asegurar que no ando buscando más nada, lo encontré hace años, su nombre, como ya lo dije antes es "Jesús".

Les recomiendo por último, cumplir con el pedido que nos hizo y que dejó escrito:

“hijos, pídan todo lo que necesitan” (Lc 11,9) ¿Qué esperamos para hacerlo? Somos sus amadas criaturas, Dios es el rey y nosotros somos hijos del rey!

Aleluya y Amen!!

CECILIA


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