Ignacio Muguiro y la lista de la venganza


Muguiro era una especie de mito urbano para mí, de él sólo había escuchado historias que algunos amigos frailes me contaban de su adolescencia. Durante el 2009 dejó de tener apariciones públicas y no recibía visitas pues había caído muy enfermo y andaba muy avanzado de edad. De pronto, los primeros días de enero del 2010, recibí un correo electrónico en donde me invitaban a pasar cuatro días en un retiro con él. Se había recuperado y había aceptado dirigir un retiro a los novicios y profesos agustinos. Había aceptado que algunos laicos también pudieran escucharlo y yo andaba en esa lista.

Recuerdo que llegué al seminario, acomodé mis cosas y saqué una libreta para poder anotar todo lo que pudiera servirme luego. Estaba sentado junto a los demás esperando que comiencen las charlas y de pronto llegó él. Debo admitir que la primera impresión que me llevé cuando lo ví entrar fue: “No hay forma que aguante a este viejo por cuatro días”.

Jesuita, pantalón negro, camisa negra con el cleriman suelto, una cruz plateada colgaba de su pecho y era similar al modelo que utilizaba Juan Pablo II (se caracteriza por mostrar la imagen del crucificado muy realista y muy humana, me gusta mucho). Cabello y barba completamente blancos, caminaba lento como si la sala estuviera vacía, de pronto se sentó.  Ni siquiera saludó y comenzó con el primer tema, al que titulé “¿Existe Dios?”… estaba sentado frente a Ignacio Muguiro. 




Fueron 12 charlas que hasta ahora recuerdo de vez en cuando (gracias a la libretita), pero una en especial me llamó la atención y la titulé 

“Qué difícil es volver a soñar”

Antes de terminarla,  Muguiro lanzó una pregunta a todos, que fue un dardo directo y sin avisar:


         -        ¿Has rezado por tus enemigos alguna vez?

         -         

Recuerdo que hice una lista de 7 personas que me “habían hecho daño” y a quienes les guardaba un resentimiento profundo por lo que me habían hecho (o por lo que creía que me habían hecho). Cuando el viejo vio que habíamos terminado de hacerla simplemente dijo mirando a la nada:     

-         -    La lista de la venganza es la lista no cristiana… paga en la misma moneda en que te pagaron a tí.

Terminó de decir eso, se paró y se fue…

No pretendo evangelizarte ni darte una catequesis con este blog, sin embargo ahora que saqué la libreta para tomarle una foto al texto, le di una mirada a esa lista de 7 personas. Lo primero que hice fue reírme. Ninguna de ellas ahora figuraría ahora en mi lista, veo los nombres y no hay nada que provoque cierta pizca de resentimiento. 

De hecho, me cuesta recordar en algunos casos qué fue lo que me hicieron. Creo que ya no tengo una lista de la venganza ahora, y eso me hizo sonreír  y recordar el crucifijo plateado del buen Muguiro. Paga en la misma moneda…

Me funcionó mucho meterme  un sacudón y eliminar mi lista de venganzas y resentimientos. Me costó mucho perdonar, enfrentarme y darle cara a esas personas y ser perdonado también.  Si hubiera seguido teniendo esa cosa media amarga ahí, probablemente no estaría donde estoy hoy.


Comentarios

Me gustó mucho la nota! De eso se trata ek verdadero cristianismo. Un abrazo!
Unknown ha dicho que…
Piero, la redacción es excelente, te felicito!
Unknown ha dicho que…
Padre Muguiro, sigue malito el sábado hablé con él para hacer retiro con él y me dijo que tiene mucha voluntad pero que las velas se le están apagando.
Esta atento para quien lo busca pero su salud esta mal.
Anónimo ha dicho que…
Conocí al Padre Ignacio Muguiro en Trujillo, Perú. Era un hombre de Dios

Entradas populares de este blog

¿QUIÉNES SON TUS PACERS?

Esperanza contra toda esperanza

Algo me dice que ella sabe las locuras que ando haciendo...